Blog de Palpa

El cáncer de mama para mí, era lejano

Escrito por Palpa | Jan 14, 2026 3:19:47 PM

A fines de febrero del 2023, mi marido llegó a la casa con el dispositivo Palpa después de una capacitación en su oficina. Lo guardé sin prestarle mucha atención. No tenía antecedentes familiares, me sentía bien… El cáncer de mama, para mí, era algo lejano.

¿Qué pasó después?

Un mes después, él notó un bulto en mi mama izquierda. Yo no me alarmé, pero por su insistencia le escribí a mi ginecóloga. Me respondió al tiro y me pidió una ecografía. A los días, el examen mostró algo sospechoso y me indicaron una biopsia.

El resultado llegó justo antes de un viaje: yo con 28 años, sin síntomas y con mi vida andando normal. Ese día recibí la llamada que nadie quiere recibir: era cáncer de mama, y además uno de los más agresivos, un triple negativo.

Desde ahí todo avanzó muy rápido: exámenes, oncólogos, congelación de óvulos, quimioterapias, la caída del pelo, cirugías. Fueron meses difíciles, llenos de incertidumbre, miedo y decisiones que jamás pensé tomar tan joven. Pero también meses en que me sentí profundamente acompañada, tanto por mi entorno como por un equipo médico increíblemente humano. Y dentro de todo, tuve algo fundamental: lo detectamos a tiempo.


La importancia de la detección temprana

Hoy comparto mi historia porque ese bulto apareció, porque lo vimos y porque hicimos algo. Y porque alguien, antes que yo, tuvo una charla sobre la importancia de aprender a palparse que salvó mi vida.

Mi mensaje es simple y urgente: no necesitas antecedentes, síntomas ni “sentirte enferma” para chequearte. A todas nos puede pasar. Palparte, consultar y no dejar pasar un bulto puede hacer una diferencia enorme.

Hablar de cáncer también importa. Sacarlo del tabú, ponerle nombre, contar lo que vivimos. Eso alivia, informa y, muchas veces, salva vidas.

Algunos consejos desde mi experiencia

  1. No minimices lo que sientas o veas. Aunque el bulto sea pequeño, aunque no tengas antecedentes, aunque “seguro no es nada”: revísalo igual. Lo que más agradezco hoy es no haberlo dejado pasar.
  2. Acompáñate de tu gente. Pedir ayuda no te hace débil, te hace humana. Puede ser alguien que te acompañe a la consulta, que te ayude a escribir ese correo o simplemente que esté contigo mientras esperas un resultado. A mí me alivió muchísimo hablar, pedir contención y aceptar esa ayuda. Tu círculo importa mucho más de lo que te imaginas.
  3. Lleva un registro desde el principio. Notas, fotos de los exámenes, dudas para las consultas, fechas. Cuando todo pasa rápido, tener la información ordenada te da claridad y calma.
  4. Busca a otras mujeres que ya pasaron por esto. Para mí fue clave conocer a personas que habían vivido lo mismo. Te dan una perspectiva distinta, consejos prácticos y mucha esperanza. Te recuerdan que no estás sola y que hay luz en este camino, incluso cuando recién comienza.
  5. Valida lo que sientes (todo, incluso lo “superficial”). El miedo, la rabia, el dolor, la angustia por el pelo o por los cambios del cuerpo… todo es legítimo. Nada es “poco importante” cuando estás atravesando algo así. Y de nuevo, déjate apapachar.
  6. Pregunta todo lo que necesites. No hay preguntas tontas cuando se trata de tu salud. Entender tu proceso también calma.
  7. Recuerda que detectarlo a tiempo hace una diferencia enorme. Mi historia hoy es un ejemplo. Por eso insisto: tócate, reconoce tus mamas y escucha tu intuición.