Muchas veces recibimos los resultados de nuestros exámenes médicos y no entendemos bien qué significan. Aparecen palabras técnicas, números o siglas que pueden generar ansiedad.
Entender lo básico no es para autodiagnosticarse, sino para tener claridad, sentir más calma y saber qué preguntas hacer. Aquí te explicamos, de forma simple y paso a paso, cómo leer los exámenes más comunes de mama: mamografía, ecografía y biopsia.
Antes de ver resultados, es clave entender qué busca cada examen y por qué muchas veces se piden juntos.
Mamografía
La mamografía es una radiografía especial de la mama. Sirve para detectar cambios muy pequeños que muchas veces no se pueden sentir al tacto, como:
Piensa en la mamografía como una foto general del interior del pecho, que permite ver señales tempranas de cambio, incluso antes de que haya síntomas.
Ecografía
La ecografía usa ondas de sonido (no radiación) para ver el interior de la mama con más detalle. Generalmente se usa cuando:
Este examen ayuda a saber si un bulto es sólido, lleno de líquido (quiste) o mixto. Lo que es clave para decidir qué hacer después.
Porque se complementan, cada uno muestra aspectos distintos de la mama:
Usados juntos, entregan una visión más completa y aumentan la precisión del diagnóstico.
BI-RADS es un sistema internacional que usan los médicos para clasificar los hallazgos de la mamografía o ecografía. Todos los informes terminan con un número del 0 al 6, que indica qué tan claro o preocupante es lo que se observó.
La biopsia es el único examen que confirma o descarta un cáncer. Consiste en tomar una pequeña muestra del tejido mamario para analizarla al microscopio.
Cuando un informe recomienda realizarla, es normal sentir preocupación, pero su objetivo es dar una respuesta clara. La biopsia permite saber:
Entender tus exámenes no es para que te asuste o diagnostiques a ti misma, sino para que:
Los BI-RADS y los exámenes no buscan alarmar, sino ordenar la información para que tú y tu equipo médico puedan tomar decisiones informadas, juntas.